
AGENDA
Actividadese de Marcos Carámbula
JUEVES 18 – 12.30 Hs.
ESPACIO DE CONTENIDOS FRENTEAMPLISTAS
Presentación de Resultados: 165 iniciativas para el nuevo gobierno
Zelmar Michellini 1270
DOMINGO 21 – 18.00 Hs.
ACTO CIERRE DE CAMPAÑA MARCOS CARÁMBULA
GIMNASIO SAN ISIDRO Lavalleja 614 – LAS PIEDRAS
Agenda de Eventos: http://marcospresidente.org
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UNA SOLA OPCIÓN, DE NUEVO FA
Estimados lectores:
Escribo esta carta a partir de imaginar algunas coincidencias básicas con quienes llegan cada semana a Brecha. Sé que compartimos algo central tanto para junio como para octubre: para nosotros hay una sola opción porque conocimos los gobiernos de Lacalle – Larrañaga (o lo mismo, De Posadas – De Haedo) con sus aliados colorados (o al revés). Nosotros vinimos a la política para desplazarlos del gobierno y queremos que sigan en el pasado. Por eso escribo como compañero, candidato y dirigente político.
Sin embargo, rechazo cierto escepticismo que advierto cuando decimos que por esa razón esencial nadie debe faltar a la cita del 28 de junio. Es el primer paso para asegurar las históricas concreciones de este gobierno y para seguir avanzando.
No creo que sea necesario repasar aquí algunos hechos trascendentes del primer gobierno del FA. Alcanza con recordar situaciones de vida, dos extremos, apenas como un afiche para que la lógica electoral no lo olvide: un país que le dio a 400.000 niños cobertura gratuita de salud, que aseguró los consejos de salarios, que desarrolló el plan ceibal, el hospital de ojos, que puso en marcha el plan de equidad. También un país donde finalmente los dictadores fueron procesados por la justicia y están presos.
Cuando recordamos estos hechos entre una larga lista de avances significativos o proponemos un segundo gobierno del FA sobre la base de la excelente gestión de Tabaré, algunos amigos nos dicen sentir que patrocinamos una especie de continuismo acrítico. Yo creo que eso es simplificar demasiado. No es esa nuestra postura, como tampoco la es tomar tanta distancia hasta parecer de distinto partido, o de otro que vendrá.
Creo que es necesario hablar francamente de continuidad y cambio, y preguntarse abiertamente qué debe continuar y qué debe cambiar.
No quiero limitarme a hablar de hechos actuales aunque sean elocuentes sobre esa relación dialéctica. Además de muchísimas coincidencias, he señalado que tengo una posición diferente a nuestro gobierno sobre la despenalización del aborto y el veto interpuesto; he firmado por la anulación de la ley de impunidad, comparto la idea de instalar una Comisión de la Verdad y creo que debe haber una auténtica Reparación Integral para todas las víctimas del terrorismo de Estado uruguayo.
Incluyo estos elementos para ilustrar, pero me parece que lo de fondo, la llave en la relación continuidad y cambio es una toma de partido auténtica por la construcción colectiva como actitud militante ante la evolución constante de la sociedad.
El GPS es ese sistema de ubicación en boga, un instrumental de navegación de alta tecnología, ahora aplicable tanto en un auto como en el brazo de un atleta, que nos permite posicionarnos y proyectar los desplazamientos con la lejanía precisa de múltiples miradas satelitales. Ya que se ha puesto de moda resumir en letras algunas definiciones, yo creo que es vital que tengamos nuestro GPS.
Gestión, Política y Sociedad son, deben ser, tres partes de un todo que es más que la suma de cada una. Hoy tendríamos TLC con EEUU si no hubiera habido participación activa de la sociedad y una fina sintonía de la fuerza política que bien registró el Presidente. No tendríamos reforma de salud si hubiéramos considerado sólo los números de la macro economía. Del mismo modo, una política que no atiende los rigores técnicos y las restricciones procesales de la gestión -lo tenemos claro quienes hemos ejercido el gobierno- no es una buena política. Puede ser un buen discurso pero nada más.
Continuidad y cambio. La profundización democrática en Uruguay solo puede darse con el Frente Amplio pero para ello es fundamental que se recomponga y renueve el tejido social que le dio origen. Y esa es una construcción que no puede depender de un acuerdo cupular, de la brillantez de algunos. Será necesariamente colectiva o será otra cosa; pero no el FA.
Recomponer es volver a las señas identitarias que hacían converger en la unidad la diversidad de expresiones, que conformaban políticas en el debate genuino de las ideas con la meta clara de consensuar en acciones, candidatos y programas comunes. Recuperar aquellas sensibilidades es no perder jamás la capacidad de indignarse frente a la injusticia ni arrellanarse en logros circunstanciales. Pero sobre todo es dar lugar a que se expresen todos esos sentires, que tengan un lugar de reconocimiento y puesta en valor.
Relanzar el Frente Amplio, repensar esta herramienta es asumir la evolución del tiempo, los resultados de nuestras propias luchas y nuestros aprendizajes. Hoy tenemos una visión distinta de la democracia y ha quedado vieja la discusión setentista sobre su eventual formalidad, hueca de contenidos. Bien que lo aprendimos. Hoy el debate es otro porque el formato que nos dimos de la participación ya no resiste las nuevas demandas de la sociedad de la que formamos parte.
Por ejemplo, en nuestro FA hay quienes no están de acuerdo con definir políticas afirmativas, de discriminación positiva, ante la inequidad o vulnerabilidad de determinados sectores de la sociedad. Esa postura refleja una concepción quieta de la izquierda: nuestra propia lucha ha logrado que inequidades o vulnerabilidades, como sucede con las mujeres, tengan una cruda expresión pública y nos demanden respuestas claras.
Una cosa es la lucha contra el racismo, otra es la pasividad de una fuerza política cuando constata que el 70 % de la población afro descendiente está por debajo de la línea de pobreza. Estas realidades implican planes, programas y acciones concretas; medidas de discriminación afirmativa como toda la vida se ha tenido o se tienen para algunos sectores económicos.
La paridad de género o el compromiso de habilitar la participación activa de los jóvenes en instancias de gobierno real, no son consignas de campaña electoral. Aluden a una manera de pensar el FA. De nuevo el FA, pero de nuevo. La fuerza política tiene que estar por dentro de los cambios que se están operando en la sociedad, entre otras causas, por su propia participación.
Las perspectivas pueden abrirse frondosamente y abundan los ejemplos. Como las micro, pequeñas y medianas empresas que significan más del 99% de las empresas uruguayas, 120.000 empresas en el rubro comercio, industria y servicio, y que llegan a 190.000 si se suman pequeños y medianos agricultores. Para nosotros debe vérselas específicamente, favorecer su competitividad, considerar la soberanía alimentaria, promover un mayor peso en las exportaciones del Uruguay.
Apelamos a considerar esta complejidad, conscientes de sus contradicciones, cuando requerimos una y otra vez volver a los procesos de construcción colectiva. Personalmente he aprendido, no sin dolor, que de nada vale una idea por avanzada que parezca si no hay apropiación social y ésta sólo se da así.
El FA nació como la expresión política de una trama social que fue conformándose a partir de múltiples vertientes de participación ciudadana. Se trata de recomponer esos tejidos sociales que dan contenido a nuestra fuerza política pero, a la vez, sabiendo que hoy hay muchos más actores y otras dinámicas en la sociedad.
El FA tiene que expresar esta rica complejidad del siglo XXI, allí radica su principal riqueza. Por eso no se trata de ceñirse rígidamente las formas de participación que habilitaron los tradicionales comités de base. Estos son muy importantes, yo los he recorrido una y otra vez en Canelones porque para mí son monitores fundamentales de la gestión, pero nos debe importar sumar nuevos lugares clave de formación de ciudadanía.
El voto útil para los frenteamplistas es el que nos permite reconocer nuestra diversidad, como condición para entendernos e integrarnos.
Abrimos este espacio para contribuir a recuperar la iniciativa política del Frente Amplio en torno a su proyecto histórico necesariamente renovado. No creemos en la teoría de los dos demonios tampoco al interior de nuestra fuerza política. Pensamos que jugamos el mismo partido, que estamos parados en la misma rama.
Buscamos el voto constructor “de nuevo FA”, herramienta esencial de cambio con nuestro pueblo.
Dr. Marcos Carámbula