Nacida en 1989 con la vocación de aportar al fortalecimiento y crecimiento de las fuerzas progresistas para lograr el objetivo colectivo de transformar el Uruguay, transitando el camino del desarrollo económico con justicia social, garantizando igualdad de oportunidades para el pleno disfrute de los derechos de nuestra gente, profundizando la democracia y la soberanía nacional.
Junto a las variadas vertientes del pensamiento progresista clásico y moderno, interpretado desde una en forma independiente, reivindicamos la vigencia del legado histórico del artiguismo y lo esencial de su programa como referente de nuestra accionar político. El artiguismo fue en esencia, un movimiento anticolonial, liberador, nacional; promotor de la integración regional latinoamericana basada en el respeto de la autodeterminación de los pueblos. Liberal, republicano, radicalmente democrático y popular en lo político. Creador de un programa revolucionario, de justicia en lo social, y desarrollo productivo en lo económico. Defensor radical del componente ético en la práctica política, así como del protagonismo ciudadano. La difusión y reivindicación de sus postulados que aún mantienen vigencia, enriquecen el contenido de nuestra propuesta política y constituyen un elemento distintivo de nuestra identidad.
Consideramos que la unidad de las fuerzas que impulsamos el cambio es un elemento fundamental que ha distinguido al movimiento social y a la izquierda uruguaya, en el continente y el mundo. La actitud unitaria, contraria a cualquier forma de sectarismo, constituye un pilar fundamental de nuestra identidad.
De igual modo valoramos la amplitud y voluntad de concertación de alianzas que permitan aunar esfuerzos a los que piensan igual. Sumando a todos aquellos que estén dispuestos a forjar acuerdos en torno a las propuestas para el país y el programa de cambios, personas y organizaciones sociales y políticas, provenientes de distintos orígenes y tradiciones. Valoramos el aporte a la identidad y al progresismo en el país, de lo mejor de los partidos tradicionales, expresado en los exponentes y corrientes progresistas que han convivido en su interior durante el curso de su historia, junto a las expresiones netamente conservadoras que finalmente prevalecieron. Con este espíritu convocamos en 1991 a construir una Confluencia Popular Alternativa, y en este nuevo siglo, apoyamos la Concertación para el Crecimiento, que núcleo a diversas organizaciones sociales en medio de la crisis que ha abatido al país en este comienzo de siglo.
Nacimos a la vida política bajo la consigna “porque hay otra manera de hacer política” convencidos. Somos radicalmente contrarios a toda forma de demagogia, clientelismo, individualismo, personalismo y corrupción en una actividad como la política que, como ninguna, debe estar al servicio del conjunto de la comunidad. Ética y Política son para nosotros dos caras indivisibles de una misma moneda.
Promovemos ideas, valores y una sensibilidad progresista solidaria y abierta. La promoción de la igualdad de género, la cultura, los derechos humanos, la paz, la solidaridad social. El compromiso con la lucha contra la desigualdad, la exclusión social y la emigración forzada de nuestra gente; contra todo tipo de discriminación, la violencia doméstica, la hipocresía y los enfoques irresponsables en relación al problema del aborto. El cuidado el medio ambiente, la actitud coherente y ética en lo público y lo privado. Nos preocupamos por mejorar la calidad de vida de las personas, pero también las formas de relacionamiento y convivencia entre las personas en la sociedad que compartimos. |
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Creemos firmemente que el Uruguay necesita un cambio de políticas y de políticos, relevando a las viejas dinastías de la conducción del país. Los niveles de deterioro económico y fractura del entramado social, cultural y afectivo del Uruguay así lo imponen. Desde 1989 hemos estado en la oposición de las políticas implementadas por los partidos tradicionales, Colorado y Nacional, pero lo hemos hecho con actitud constructiva, aportando propuesta alternativas a nivel parlamentario y de gobierno ante todo lo hemos criticado.
Estamos comprometidos con la renovación de la izquierda, en lo político e ideológico, y en la elaboración programática de un proyecto de país solidario, moderno y sustentable.
Creemos que otro mundo es posible, y que debemos concertar esfuerzos con todos aquellos que en este principio de siglo globalizado, trabajan por un mundo basado en las paz, el respeto de la soberanía de los pueblos, la diversidad cultural, los derechos humanos, y la predominancia de la cooperación económica entre las naciones y países. Apostando decididamente a la integración.
Somos una fuerza política sensible ante los principales problemas del país y los uruguayos, y comprometida con la elaboración programática en la búsqueda de soluciones que nos permitan transitar el camino que nos lleve de la crisis a la esperanza. Estudiando seriamente la realidad para transformarla. En eso han trabajado nuestros militantes, y ha quedado de manifiesto, en el aporte de nuestros compañeros en la administración municipal de Montevideo, en la que nuestra fuerza política ha demostrado su capacidad de gobierno con un apoyo creciente de la ciudadanía; en el trabajo de nuestros legisladores, y en la dedicación aplicada a la tarea de preparar un posible gobierno nacional progresista. El ciclo de encuentros de trabajo con mesas redondas sobre los principales temas del país con la participación de trabajadores, empresarios, la academia, ONGs, y personalidades de diverso origen, así como, la convocatoria a las Redes Participar, Programar y Gobernar, acompañada del documento presentado a Tabaré Vázquez el 1º de marzo de 2004, sintetiza esta orientación.
El compromiso con el Gobierno Municipal de Montevideo de nuestra fuerza política, ha sido y es asumido como una prioridad. Así lo hemos practicado a través de nuestra acción política como colectivo, y mediante el aporte de los numerosos compañeros con responsabilidades ejecutivas en la administración comunal.
Hemos tratado de decir lo que pensamos y hacer lo que decimos, apostando a un estilo de trabajo desacartonado, franco y alejado de lo tradicional, lo que ha quedado de manifiesto también en nuestras campañas políticas, recordadas por el “yo que usted voto a la Vertiente”, la familia de dibujos animados, la interactividad, etc.
La Vertiente es un equipo identificado con la sensibilidad, forma de hacer político y estilo de gobierno de nuestro compañero, arquitecto Mariano Arana, Intendente de Montevideo (1995-2005), principal referente y fundador de nuestra fuerza política. Su propia impronta de apuesta permanente al estilo de trabajo colectivo, junto a las distintas vertientes que contribuyeron a conformar nuestra fuerza política, han permitido desarrollar y consolidar un equipo con distintos perfiles que enriquecen al conjunto, conformando un grupo sólido de parlamentarios a nivel nacional y departamental, técnicos y militantes sociales y políticos variado, con una especial apuesta a la renovación generacional.
Actualmente la Vertiente Artiguista está presidida por el senador Enrique Rubio, considerado uno de los políticos y pensadores de izquierda destacados de Latinoamérica.
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